Pentecostés - B

viernes, 26 de mayo de 2006
HECHOS: Se llenaron todos de Espíritu Santo.
1ª CORINTIOS: Hemos sido bautizados en un mismo espíritu, para formar un solo cuerpo.
JUAN: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo.


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2 comentarios:

Paco Echevarría at: 26 mayo, 2006 02:25 dijo...

LA FUERZA DE LO ALTO (Jn 20,19-23)


Pentecostés es la fiesta de la plenitud porque es el final de la Pascua y porque marca el comienzo del anuncio del Evangelio a todos los pueblos de la tierra. Para entender este acontecimiento hay que verlo como contrapunto del relato de Babel que aparece en el libro del Génesis. Dicho relato es una profunda reflexión sobre el totalitarismo como causa de los enfrentamientos, divisiones y falta de entendimiento entre los hombres. La pretensión de escalar el cielo para sentirse un dios siempre ha sido, aparte de ingenua, extremadamente peligrosa, porque genera rivalidad, desconfianza, incomunicación... La soberbia es la semilla de todos los males. Pentecostés es la antítesis de Babel y muestra un movimiento de convergencia entre los pueblos: hombres, venidos de todo el mundo, se entienden con el lenguaje del Espíritu porque tienen un solo corazón.

Pero hay que tener en cuenta que no se trata de la unidad construida a base de intereses personales o de grupos, en una especie de reparto de influencias e intercambio de mercancías, sino la unidad que brota del interior, es decir, de la conciencia de que todos somos uno y de que todo lo que se refiere a los otros se refiere también a uno mismo. El símbolo del árbol es profundamente ilustrador: por muchas que sean las hojas y la ramas, todas se unifican en el tronco y es eso lo que las mantiene vivas porque la savia viene de abajo.

Para llegar a esta visión de las cosas, hay que elevarse muy alto, hay que tener miras muy elevadas y ser capaz de ver el conjunto. A medida que nos elevamos a planos superiores, las particularidades, las diferencias, desaparecen. Quienes han tenido la suerte de viajar en naves espaciales saben que desde el cielo sólo se ven los continentes y que las fronteras no existen. Por eso se puede decir que los nacionalismos exacerbados, los racismos y otras cosas por el estilo son indicio de una mente raquítica y de miopía mental.

No es que lo individual o lo particular no cuente. Esto llevaría a la negación de los derechos del individuo. De lo que se trata es de comprender que los rasgos y elementos personales sólo tienen sentido si los situamos en el conjunto. Una vez más tenemos que defender el equilibrio entre la parte y el todo, entre el individuo y el grupo, entre el ser uno mismo y el ser con los otros, entre lo particular y lo universal. Radicalizarse en un extremo implica inestabilidad porque se pierde el equilibrio.

En Pentecostés no se unifican las lenguas, pues cada uno conserva la suya, pero todos entienden el discurso de Pedro. Lo plural -las lenguas- se equilibra con la unidad -el discurso-. ¿Tan difícil es comprender esto? Debe serlo porque, de lo contrario, lo que resulta difícil es entender el discurso de más de un político empeñado en sembrar la división y crear enfrentamiento con todos los que piensan, sienten, optan y viven de un modo diferente al suyo. ¿Tan inseguros están de lo propio que sólo saben defenderlo destruyendo lo ajeno?

Eugenio Lobo at: 31 mayo, 2006 07:33 dijo...

EL ESPIRITU SANTO

Mi pequeña experiencia: De la duda a la confianza.- Tenía yo trece años cuando una noche le confié a mi madre mis dudas sobre irme o no al seminario. Estaba realmente preocupado por mi perplejidad. Ella me contestó sencillamente: “rézale cada día un “Padre nuestro” al Espíritu Santo y ya veremos.”

Aquella recomendación de mi madre funcionó, porque a los pocos meses las dudas se esfumaron e ingresé muy contento en el seminario menor de Sanlucar de Barrameda.

La experiencia de Pedro: del “no” de la cobardía a “si” de la valentía.-

Abril del año 33.- San Lucas en su evangelio nos narra las negaciones de Pedro a Jesús: “No conozco a ese hombre” (Lc. 22,34-62). El instinto de conservación en Pedro fue mas fuerte que el Espiritu. La presunción y la confianza en sus fuerzas le llevaron a la traición.

Mayo del año 33.- El mismo San Lucas en “Hechos de los apóstoles” nos muestra a un Pedro transformado que es capaz de dar la cara testimoniando a Jesús delante de las autoridades y la ciudad de Jerusalén : “Sepa entonces con seguridad toda la gente de Israel que Dios ha hecho Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros crucificasteis”

¿Qué le ha pasado a Pedro para cambiar de esta manera?
Cuando Jesús resucita y se aparece a Pedro, le pregunta por tres veces : “Pedro, ¿me amas? Y él le contesta: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”Y Jesús le dice: “Cuando eras joven tu mismo te ponías el cinturón e ibas donde querías, pero cuando llegues a viejo abrirás los brazos y te llevarán a donde tu no quieres. Jesús dijo esto para que
Pedro comprendiera de qué forma iba a morir y dar gloria a Dios”.
(Jn. 21,18-19)

Espíritu Santo nos transforma si nos dejamos llevar por él, y abrimos nuestros brazos a su amor que nos convierte en hombres y mujeres nuevos.

La experiencia de Pablo: de la ceguera del fundamentalismo religioso a la luz del conocimiento de Jesucristo y su apertura a los pueblos paganos.

Antes del camino de Damasco.- “Saulo todavía respiraba violencias de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Jefe de los sacerdotes y le pidió caratas para las sinagogas de Damasco, que le autorizaran para llevar presos a Jerusalén a cuantos encontrara, hombres o mujeres, que siguieran el camino.” (Hc.9, 1-2) La mente de Pablo está cerrada en el fundamentalismo religioso que le impulsaba a la violencia exclusivista. La posesión de la única verdad lo ciega.

“Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, y fui circuncidado a los ocho días. Soy hebreo e hijo de hebreos; con referencia a la Ley, soy fariseo; mi fanatismo lo demostré persiguiendo a la Iglesia; en cuanto a ser justo de la manera que dice la Ley, fui un hombre irreprochable.” (Fil.3,5-11) Pablo esta prisionero de su ideología religiosa y nacionalista que le impide ver la verdad.

Después del camino de Damasco.- “Fue Ananás, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: “Hermano Saulo , el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado a ti para devolverte la vista y para que quedes lleno del Espiritu Santo” Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas y recobró la vista. Se levantó y lo bautizaron.” (Hc.9,17-18) Solo después de recibir el Espiritu Santo llega la luz a los ojos de Pablo iniciando un camino nuevo.

• El conocimiento de Jesucristo como único Señor.- “Pero todas estas ventajas (de mi vida pasada)las consideré una pérdida a causa de Cristo. Todavía mas, todo lo tengo al presente por pérdida, en comparación con la gran ventaja de conocer a Cristo Jesús. Mi Señor. Por su amor, acepté perderlo todo y lo considero como basura con tal que pueda ganar a Cristo”. Esta experiencia del conocimiento de Cristo hizo que Pablo afirmara: “Nadie puede decir Jesús es Señor si no es por el Espiritu Santo”.

• La apertura a los pueblos paganos.- “Entonces Pablo y Bernabé dijeron con firmeza: “Vosotros erais los primeros a quienes deberíamos anunciar el mensaje de Dios. Pero ahora, rechazándolo, os condenáis a no recibir la vida eterna y nosotros nos dirigimos a los paganos, ya que nos ordenó el Señor: Te puse como luz de las naciones para que lleves la salvación hasta los confines de la tierra.”(Hch.13.46-47.) Nuestra mirada se hace universal cuando vivimos la presencia del Espiritu Santo.