30º Domingo Ordinario - B

jueves, 19 de octubre de 2006
29 Octubre 2006

JEREMÍAS: Guiaré entre consuelos a los ciegos y cojos.
HEBREOS: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
MARCOS: Maestro, haz que pueda ver.


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3 comentarios:

Paco Echevarría at: 19 octubre, 2006 11:57 dijo...

EL PODER DE LA FE (Mc 10,46-52)


La curación del ciego Bartimeo -poco antes de la entrada en Jerusalén- relata la última de las exigencias del discípulo: la fe en el mesías y en su misión. En Oriente eran frecuentes las enfermedades oculares y con pocas posibilidades de curación, de modo que a un ciego -además de la angustia que supone vivir en las tinieblas- sólo le quedaba como recurso la mendicidad. Su marginación, por tanto, era doble: por la pobreza y por la oscuridad. El evangelista lo indica diciendo que "estaba sentado al borde del camino". El ciego era un hombre orillado, instalado -sentado- en la marginación.

Al oír que Jesús pasaba, Bartimeo no dudó en llamar su atención utilizando un título mesiánico: Hijo de David. Pero los que le acompañaban -los que gozaban del don de la vista- intentaron hacerle callar. Jesús, sin embargo, le hizo acercarse. La razón es evidente: eran muchos los que le seguían, pero sólo este hombre comprendió que la principal tarea del mesías es la compasión.

Tres son las invitaciones que le hacen los mensajeros: Anímate, levántate, te llama. Y tres son las acciones del ciego: suelta el manto -se despoja, abandona aquello que representaba su condición de ciego-, da un salto -su respuesta es rápida- y se acerca -se mete en el río de gente que acompaña a Jesús-. La pregunta que Jesús le hace viene a significar “¿qué esperas de mí?”; y la respuesta del hombre, “Maestro: dame la luz”. Entonces viene lo más sorprenden¬te. Jesús le dice: "Camina: tu fe te ha curado".

No es que tenga fe porque se ha curado, sino que se ha curado porque tiene fe. No es el milagro lo que engendra la fe, sino la fe la que hace posible el milagro. Para la comunidad de Marcos, el ciego Bartimeo es prototipo de los verdaderos discípulos. Muchos siguen a Jesús, pero están ciegos porque su fe no es profunda y no aceptan su misión. Todos creen que el ciego vive en la oscuridad, pero, según el parecer de Jesús, sólo él ha alcanzado la luz porque es el único que cree en la bondad y el poder de quien le trae la ayuda de Dios.

La curación es manifestación, expresión, consecuencia de la fe salvadora. Es ella la que cura al ciego y es ella la que salva a los discípulos que le siguen por el camino que conduce a la cruz, a la entrega de la vida, expresión del amor más grande. Y es que la fe -aunque suene mal en tiempo de increencia y superstición- es lo único que puede salvar al hombre de la oscuridad y del sinsentido de la vida. Tomás dijo: “Sólo creeré lo que toque y vea”. Hoy muchos suscriben sus palabras y, por ello, se consideran hombres modernos, científicos, positivistas. La verdad es que la esencia de las cosas escapa a la mirada, que sólo la fe desvela el misterio que se esconde en ellas y que sólo quien atisba el misterio tiene la fuerza necesaria para cambiar profundamente la realidad. Así pues, la fe te muestra el misterio y el misterio, la senda de la transformación.

Manolo Martin de Vargas at: 19 octubre, 2006 12:00 dijo...

1.- Siempre estamos al borde de un camino. Recuerda la poesía: "mañana le abriremos...".
Y Jesús sigue pasando.
¿Cómo viviremos esta cercanía y acompañamiento? Concreta, si puedes...

2.- Bartimeo fue capaz de verle aún siendo ciego y en él se cumple la escritura: "no teniendo ojos, ve".
Podrá ser que teniendo ojos, no veamos. Y no saldremos de la ceguera si creemos que vemos.
Recuerda Jn 9,41: "como decís que veis, el pecado permanece".
¿Acaso vemos lo esencial? Lo esencial es invisible a los ojos (A. Saint Exupery)

3.- Unos reprenden al ciego, otros lo animan. El pasa de unos y otros para estar más cerca de Jesús.
Las alabanzas o las incomprensiones a la iglesia o a nosotros ¿cómo nos afectan?

4.- La oración de Bartimeo es modélica. No exige, no impone, no atosiga. Lo que Jesús quiera.
En nuestras oraciones de suplica ¿subordinamos la petición a lo que Dios quiera? ¿Cómo aceptamos el que no se realice?

Anónimo at: 30 octubre, 2006 00:09 dijo...

Hoy he leído este Evangelio de Bartimeo con una persona que padece una psicosis esquizoide "ve mal", sufre mucho y necesita la luz, librarse de la tiniebla. Para mí ha sido una experiencia única, yo también me sentía ciega y necesitada de la luz de Jesús, cuando terminamos se notaba el poder balsámico y esperanzador de este Evangelio. Pido a todos los que estamos unidos frateralmente por el seguimiento de Jesús que rezemos por este hermano nuestro que sufre, de corazón, poniéndolo bajo la mirada del Amor.
Que Dios os bendiga esta semana y siempre.