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Estas hojillas, que podéis bajaros, nacieron en la Parroquia de San Pablo (Fuentepiña, barriada obrera de Huelva) y la siguen varios grupos desde hace años en su reflexión semanal. Queremos ofrecerlas desde la sencillez y el compromiso de seguir a Jesús de Nazaret.
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ADVIENTO: TIEMPO DE ESPERA Y AMOR
El Adviento es tiempo de preparación, en él recordamos que la venida de Jesús está próxima y que debemos estar vigilantes. Lo haremos:
Esperando, pero si nuestra única respuesta es que Él actúe y no colaboramos, el mundo no arreglará sus rotos y no lograremos cambiar lo que no funciona.
Vigilando de manera permanente nuestro entorno social, político y religioso para que sus influencias en la familia y en la comunidad ayuden a mejorar.
Siendo justos e inconformistas para estar en permanente revisión de lo personal y lo colectivo.
Descubriendo y denunciando las irregularidades que flotan en nuestro entorno pero haciéndolo con la sana intención de corregir las equivocadas, incluida la nuestra.
Recordando a los profetas aprendemos que, guiados por el Señor, intervenían para pedir a las personas que cambiaran. Luego, si nada es nuevo bajo las estrellas… ¿Por qué no escuchamos aquí a quienes intentan guiarnos para que cambiemos?
Si lo hiciéramos no olvidaríamos que la casa del Señor permanecerá hasta el final de los tiempos intacta y encumbrada sobre todos y que, a pesar de las dificultades que se presentan durante el camino, las personas que buscan al Señor y abrazan sus leyes entierran la violencia y construyen una paz duradera.
No obstante, la realidad enseña que a veces nos olvidamos del Señor para vivir el día a día sin pensar que aquí estamos de paso y que no somos eternos.
Jesús, para que comprendiéramos mejor esa realidad, nos propuso varios ejemplos que ayudaran a cambiar de tendencia. En ellos se aconseja vivir en estado de alerta permanente para dar respuesta a los problemas de quienes nos rodean, no vivir confiados en que lo hacemos muy bien porque somos buenas personas y no creer que nunca nos llegará el final de nuestra estancia aquí. También nos recuerda la inutilidad de este comportamiento porque en el momento más inesperado nos encontraremos con el Señor y, si no hemos estado vigilantes… ¿Seremos acogidos o rechazados?
El evangelio deja clara la repuesta, nos toca a nosotros saber qué hacemos sobre la vigilancia y qué no; que vigilar es responder a las problemáticas de la vida pero no lo es estar pendientes sólo de los cumplimientos tradicionales y muy poco, o nada, de los problemas ajenos.
Pablo transmitió a la comunidad la evolución que había experimentado el camino de la salvación y lo hizo razonándoles sobre los cambios que debían realizar en sus relaciones con Dios… ¿Por qué?
Porque Jesús, con sus enseñanzas, regaló la luz que permite conocer qué podemos hacer, qué no y qué excesos debemos evitar porque generan hábitos malos y distorsionan el verdadero sentido de nuestros actos.
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