DOMINGO 20-A

domingo, 9 de agosto de 2026
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2 comentarios:

Paco Echevarría at: 09 agosto, 2026 17:07 dijo...

LOS OTROS FIELES (Mt 15,21-28)

El encuentro de Jesús con la cananea rompe con lo establecido y desconcierta sobre todo por sus repercusiones futuras. Jesús salió poco de los límites geográficos de Israel y la razón era que su ministerio tenía como destinatarios a los miembros del pueblo elegido, sobre todo a los pecadores. No había venido a predicar a los paganos porque el designio de Dios era que todos los pueblos de la tierra entraran a formar parte del Reino a través de los descendientes de Abrahán. Primero había que atender a los propios y luego a los extraños. Esa era la lógica de su tiempo y la mentalidad de muchos miembros de la comunidad cristiana de Mateo integrada mayoritariamente por judíos convertidos al cristianismo. Jesús se sitúa en ella para actuar contra la misma.

El dinamismo interno del relato es clarificador: una mujer pagana -cananea- pide ayuda para su hija. Jesús, siguiendo la lógica teológica de los discípulos y de los escribas, pasa sin echarle cuenta, pero la mujer insiste. Su insistencia es tan molesta que los discípulos, para quitársela de encima, ruegan a Jesús que la atienda -no que haga lo que desea, sino que la escuche-. Entonces Jesús los enfrenta con su mentalidad y, en su respuesta, viene a decir: “¿No pensáis vosotros que la salvación sólo es para los judíos? ¿No negáis a los paganos el derecho a disfrutar de los dones mesiánicos? ¿A qué viene esto?”. Entretanto la mujer lo alcanza y le cierra el paso poniéndose de rodillas ante él. Lo interpela con el título de Señor, que en Israel sólo se aplica a Dios, después de haberlo invocado con un título mesiánico -Hijo de David-. Jesús justifica su negativa con un refrán popular: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”. No es una expresión despectiva, sino una manifestación de lo que supone hacer partícipes de los dones mesiánicos a los que no creen. La respuesta de la mujer -la respuesta de los paganos que querían abrazar la fe a los cristianos que se resistían a aceptarlos- es ingeniosa: “No pretendo quitar a nadie su derecho: me conformo con las sobras, con un pequeño resto, porque sé que eso será más que suficiente”. En su insistencia y en su respuesta Jesús ve una gran fe y, en base a esa fe, le concede lo que pide.


La entrada de los paganos en la Iglesia primitiva encontró no pocas resistencias por parte de aquellos cristianos que, anclados en el pasado, pretendían configurar el nuevo pueblo dentro del marco del antiguo. El evangelista san Mateo, a partir del relato de la cananea, critica la actitud segregacionista de estos y muestra que la única condición necesaria para beneficiarse de la salvación alcanzada por Cristo es la fe. La Iglesia es universal -católica- porque a ella pertenecen hombres de todo pueblo, raza y cultura.; la única ley que la rige es el mandato de Jesús: el amor mutuo; y sus únicos límites están marcados por la fe. En medio del mundo, está llamada a ser un factor de integración y de unidad entre los hombres.

{ Maite } at: 14 agosto, 2026 23:04 dijo...

TODOS, TODOS, TODOS
Aún resuenan en nuestras conciencias, y si no sería bueno que así fuera, los ecos del desastre de Ceuta. Y se ponen de manifiesto la xenofobia, el racismo, el rechazo del diferente, del inmigrante en nuestra sociedad cómoda, ciega y excluyente. Rasgos que van creciendo y ganando adeptos de forma exponencial.

En el Antiguo Testamento, tanto Isaías como el salmista, llegaron a vislumbrar con claridad que la gracia de Dios era universal y llegaría a todos, todos, todos, al decir del Papa Francisco.

Sin embargo, vemos en el evangelio de este domingo, que el mismo Jesús no lo tenía tan claro; y estaba convencido de que solo había de dirigirse a los de su propio pueblo.

Pero será una mujer, y extranjera, dos notas despreciables en su entorno cultural, quien provocará un viraje en su forma de pensar y logrará, con su desesperación e insistencia inteligente y delicada, un cambio en su postura, una apertura de mente y corazón, un abrirse a acoger y atender a todos, todos, todos.

El mismo Jesús acabará poniendo de relieve en sus parábolas la figura de extranjeros despreciables y despreciados, como el buen samaritano. Y el evangelista Juan narrará de forma deliciosa su encuentro con la samaritana, otra mujer pagana, que sacará a la luz algunas de las enseñanzas más bellas del Maestro.

Sí, también el que viene de fuera, el diferente, el que pertenece a una cultura que no es la nuestra, habita este mundo que es la Casa Común de todos. Y puede enseñarnos y aportar mucha riqueza, ampliar nuestras mentes y corazones, ensanchar el espacio de nuestras tiendas, al decir de Isaías, y evitar así que olvidemos que somos todos, todos, todos invitados a convivir como hermanos, hijos de un mismo Padre; y a construir juntos un mundo de fraternidad donde reine la paz.