4DOM-PASCUA-A

domingo, 19 de abril de 2026
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3 comentarios:

Paco Echevarría at: 19 abril, 2026 12:10 dijo...

PASTOR Y PUERTA (Jn 10,1-10)

La metáfora de la puerta con la que se abre el evangelio de este domingo tiene un antecedente clarificador en el salmo 118: “Ésta es la puerta para llegar al Señor... sólo los justos pueden entrar por ella”; y un complemento necesario en el Apocalipsis “Miré y vi una puerta abierta en el cielo” (4,1). Uniendo ambos textos tenemos el significado de la parábola: Jesús se presenta a sí mismo como la única puerta por la que se puede entrar en el mundo celestial donde se encuentran los justos; o -lo que es lo mismo-: él es la conexión entre lo humano y lo divino, el paso a la salvación, el acceso a Dios. Lo contrario a la puerta de la vida es la puerta del abismo, que conduce a la destrucción.

Otra metáfora, unida a ésta, es la del pastor que conoce y guía a las ovejas caminando delante de ellas para mostrarles el camino. La figura contraria es la del ladrón y salteador; a éste no le siguen, sino que huyen de él porque no lo conocen. Hay, por tanto, una relación de conocimiento y confianza mutua entre el pastor y el rebaño.

En el contexto de la Pascua, el texto de Juan se refiere a la función de Jesús Mesías. Él representa el eslabón que uno lo divino y lo humano, el camino, la puerta, el paso obligado por el que los hombres llegan a Dios y Dios a los hombres. Son dos mundos diferentes y llegan a ser dos mundos incomunicados cuando Cristo falta. Viene esto a tocar una característica del mundo actual: la inmanencia, que no es sino el repliegue del mundo sobre sí mismo, eliminando todo lo que está más allá del horizonte humano. Para nuestro mundo, el mundo material es el único mundo real y la razón, el único medio de conocimiento. Lo sobrenatural es relegado al terreno de la fantasía, de los mundos imaginarios, inexistentes, que sólo sirven para distraer al hombre de las dificultades que encuentra en el mundo real. Viene a decir esta filosofía que el cielo no es sino una manera de escapar -temporalmente- del infierno en el que vivimos.

El problema es si esta postura soluciona algo. Ciertamente es equivocado vivir lo sobrenatural desentendiéndose del mundo en que vivimos, ilusionados con el mundo que esperamos. Pero ¿es correcta la postura contraria? Jesucristo muestra que no es humano vivir en mundos enfrentados, que lo propio es conectar ambos mundos. De esa manera lo humano se magnifica y lo divino se humaniza. Tal vez sea éste el mejor servicio que el cristianismo puede hacer al hombre de hoy: abrirle el horizonte y mostrarle que Dios no es amenaza sino plenitud, que no invita a huir sino a comprometerse, que no es ilusión sino futuro. Tal vez la unidad del mundo sólo sea posible cuando los hombres acepten la unidad de los mundos. Creo que fue éste uno de los mensaje que el Papa difunto nos dejó cuando afirmó: ¡Abrid la puertas a Cristo! ¡No tengáis miedo!

Paco Pérez at: 22 abril, 2026 18:30 dijo...

EL BUEN PASTOR ACOMPAÑA Y AYUDA
El buen pastor es ejemplo de persona responsable en religión, familia, sociedad, cargos públicos… ¿Por qué?
Porque lo que hacemos es cuantificable y todos no respondemos igual. Quienes lo hacen bien contribuyen al progreso y los irresponsables no.
Las personas no respetamos el deseo de Dios cuando no vivimos en paz y no ayudamos a los débiles. Opino así porque nuestra respuesta presenta un balance con superávit en violencia y déficit en paz. Estas realidades propician que haya abundancia de muerte, hambre, miseria e injusticia y escasez de amor al prójimo, justicia, respeto a los derechos, libertad…
¿Por qué hemos llegado a esta degradación?
Porque los peligros que acechan al rebaño el buen pastor los conoce y soluciona. Hoy, los depredadores de cuatro patas atacan poco al rebaño pero sí tienen un protagonismo muy lamentable los de dos piernas y corbata porque atacan escondidos en edificios pagados por los débiles que su sistema ocasiona; en ellos se embriagan de poder, ambición, mentira e injusticia y, antes de acostarse, se miran en el espejo y éste les dice que son los más listos y poderosos.
El edificio del pensamiento tiene consistencia si fue educado bien pero si no quienes dirigen después nuestros destinos -política y finanzas- lo administran sin rumbo apoyados en una moral sin principios porque son lobos que no respetan los derechos ajenos y sólo desean engullirlos.
Las consecuencias están visibles, GUERRAS y crisis ECONÓMICA, efectos devastadores que están afectando a las ovejas más débiles del rebaño…
Pronto tendremos que hacer algo diferente a lo anterior porque viajar por ese camino no será fácil y quienes lo intenten deberán tener mucha fe.
Cuando Pedro la tuvo comprendió qué le pedía Jesús y predicó con decisión y sin palabras bonitas. Muchos se arrepintieron, le pidieron consejo y él les mostró el camino: Convertirse, bautizarse y recibir el Espíritu Santo. Los bautizados no eran aceptados pero resistían la tentación de responder a las ofensas que les hacían, sembraban con su ejemplo y proclamaban que Jesús era el “camino” que debían seguir cada día haciendo buenas obras, la llave que nos abrirá la puerta para entrar en el Reino.

{ Maite } at: 24 abril, 2026 22:57 dijo...

YO SOY LA PUERTA

Esto de entrar por la puerta que, además, y según Jesús es estrecha, nos cuesta más de lo que parece. ¿Qué motivo podríamos tener para querer hacerlo? Jesús ofrece vida y en abundancia. Pero hay que aceptar que él es la puerta y que por ella hay que entrar.

Además de la promesa de la vida se nos ofrece la libertad de “entrar y salir” y pastos para no desfallecer de hambre. ¿Cómo acceder a esta puerta que tantos beneficios trae? Pedro nos da la clave y entendemos, además, por qué es estrecha.

Una primera vía de acceso es el sufrimiento por hacer el bien. Es decir, caminar tras las huellas del Maestro; seguir sus pasos hacia la cruz, hacia la entrega de la vida. Y es que, en otro lugar, Jesús nos dirá que, si el grano de trigo no cae y muere, no da fruto. Solo da vida al morir.

Pedro nos recuerda que las heridas de Jesús nos han curado y nos han liberado de andar errantes como ovejas sin pastor. Abajarse hasta ser herido es pasar por uno de tantos; sentarse a la mesa de los pecadores, al decir de Santa Teresita. Es salvar desde abajo y no desde arriba. Es sanar y liberar desde una profunda comunión con el herido, y no desde una posición superior.

Ignorar todo esto nos coloca en la situación de ovejas errantes, sin rumbo ni pastor. Conocer a quién hemos de seguir, por qué camino y hasta dónde, supone haber encontrado un pastor y guardián de nuestras almas, pastos y vida abundante.

El salmista, desde su experiencia de Dios, narra y canta cómo es ser conducidos y guiados por él por el camino de la vida. Nada falta con él, aunque, a veces, todo parezca faltar. Pero él, nunca. Por caminos desconocidos, no elegidos ni buscados, nos conduce a través de mil y una peripecias y aventuras nunca sospechadas, a verdes praderas y fuentes tranquilas que parecen no llegar nunca. Cuando el camino es oscuro y el rumbo incierto, la meta desaparece y fallan las fuerzas, la certeza de su presencia a nuestro lado, en fe pura, conforta y alienta, sostiene y fortalece. A veces, no hay mucho más a qué agarrarse.

Caminar acompañados por la bondad y la misericordia de Dios solo será posible desde la confianza profunda en él: pase lo que pase, él es fiel. Es el pastor, y nada hará que renuncie a ello y nos abandone.

Desde ahí se puede habitar en la casa del Señor ya desde ahora. Él vive en mí y me habita. Yo permanezco en él. Estoy en casa.